Nuestros sitios de estudios de ballenas grises
Cada invierno las ballenas grises migran de sus zonas de alimentación en el Pacífico Norte y el Ártico a las áreas invernales de reproducción y crianza a lo largo de las costas del Pacífico mexicano de la Península de Baja California. Hay tres locaciones donde se concentran durante el invierno. La Laguna Ojo de Liebre (también conocida como Laguna de Scammon) en el norte, Laguna San Ignacio y Bahía Magdalena en la porción sureña de la península.
Nuestra investigación de las ballenas grises se enfoca en la Laguna San Ignacio y Bahía Magdalena en Baja California Sur. La Laguna San Ignacio es el centro de un ecosistema marino único, rodeado por parte de la "Reserva de la Biosfera El Vizcaíno" y está incluida en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO como "Santuario de Ballenas de El Vizcaíno". La Laguna San Ignacio atrajo atención mundial a finales de 1990s, cuando fue elegida como sitio para una planta salinera solar de escala industrial; un proyecto que hubiera alterado significativamente el ecosistema de la laguna, quizás de manera irreversible. Desde la derrota de la propuesta de la salinera, los residentes de la comunidad, las cooperativas de pesca y emprendedores locales han desarrollado programas de ecoturismo sostenible enfocados en la abundancia de ballenas grises durante el invierno.
Video sobre la Laguna San Ignacio
Bahía Magdalena incluye tres área donde se agregan las ballenas grises durante el invierno: el Canal La Soledad en el norte, Bahía Magdalena en el centro y Bahía Almejas en el sur. Nuestras investigaciones en estas locaciones incluyen censos de abundancia y distribución desde embarcaciones, identificación fotográfica, monitoreo de actividades de avistamiento de ballenas y talleres para la comunidades de San Carlos, Puerto Chales y López Mateos para hablar sobre el programa de investigación, sus descubrimientos e interactuar con las comunidades locales y escuelas.
Anualmente las compañías de avistamiento de ballenas reciben miles de ecoturistas y observadores de ballenas de varios países, lo cual provee las bases económicas para mantener estas reservas marinas silvestres y apoyar al sustento de los residentes. Conforme el desarrollo económico y social progresa estas comunidades se están preparando para el eventual crecimiento al implementar un plan de desarrollo y apoyando el crecimiento sustentable y prácticas del uso de recursos ambientalmente responsables. A través de educación, compartiendo información y el manejo responsable, están aspirando para volverse los administradores de estos "ecosistemas" marinos protegidos. Al proporcionar información con bases científicas acerca de las ballenas grises y programas educativos, contribuimos al fortalecimiento de la conciencia comunitaria de la necesidad de un balance entre el desarrollo y la conservación de la Laguna San Ignacio y el complejo lagunar de Bahía Magdalena y sus recursos marinos para el futuro.